martes, 14 de abril de 2009

Abominoplastía

Así llama a la abdominoplastía un amigo médico anestesista. La bautizó así por los riesgos y el dolor que conlleva esta operación de cirugía estética. Cuenta que la faja post operatoria se la ponen a la paciente cuando está con anestesia, porque si no los dolores son realmente terribles. Pero, el dolor no es ni ha sido impedimento para que más de una decena de amigas y conocidas hayan recurrido al bisturí para recuperar la talla S. La última fue Vanessa, una vecina cerebro XS cuya única obsesión es el gimnasio, el pelo y las arrugas y quien este verano se exhibió por toda la playa con un diminuto bikini y mostrando un abdomen que ya una de 15 lo envidiaría. O mejor dicho, que su hija y la mía envidian...

En mi caso, y luego de sentirme pésimo en mi cuarta cesárea juré que no iba a caer en la tentación del quirófano, pero cuando veo que arriba de la cicatriz la grasa forma un relieve sinuoso dudo y siento envidia por las que han tenido las ganas y los pesos para sacarse la grasa que sobra. Pero también filosofo y pienso que las cesáreas y la guatita son lo que son: el paso del tiempo no más.

Bueno, mientras escribo y siento que mi abdomen forma dos olas poco agraciadas, que tal como dice Arjona, los abdominales no pueden sacar, comenzaré a juntar unos pesos para alisarme el abdomen a la fuerza del bisturí. Total- dice el dicho-para ser bella hay que ver estrellas y si se tienen cuarenta

¿Facebook?

¿Facebook?

Tengo computador desde 1988 y hace ya varios años inicié un blog que todavía debe andar dando vueltas por el ciber espacio. Porque, luego de varios meses de inactividad me olvidé de la cuenta y de la clave de acceso y no pude recuperarlo, lo que me enfrío un tanto el entusiasmo por la producción virtual.

Hace tiempo atrás abrí una cuenta de Facebook y al comienzo me engolosiné con eso de decirle al mundo en lo que estoy, de mostrar mis fotos, pavonearme con mis vacaciones al extranjero y sobre todo encontrarme con amigos de juventud, enterarme si mis ex pololos siguen casados, cuántos hijos tuvieron etc. Fue lejos lo más interesante de Facebook y parece que este ejercicio emocional de recobrar el pasado es un estímulo importante para los maduritos, porque en el segundo semestre del año pasado los usuarios de Facebook de 35 a 54 años se incrementaron en un 267%.

Así aparecieron amigos del colegio, ex amigas, ex enemigas y uno que otro pinche del pasado. Cuando una amiga me tapizó el muro con comentarios privados y desubicados, ya no me agradó tanta visibilidad: también eran accesibles a mis compañeros de universidad y de trabajo. Además, rápidamente comprobé que alguna gente se toma en serio la adhesión a algunas causas, ejemplo más de alguien criticó que fuera parte de “Mar para Bolivia por el Atlántico”, olvidando que a veces nos metemos a grupos virtuales para reírnos un poco. La gota que rebasó el vaso y que me llevó a darme de baja fue la aparición de unos insignificantes ligues juveniles. Sólo pensar en reencontrarme con ellos me llevó rápidamente a convertirme en una ex chica Facebook

Cuarenta y Veinte

Tengo una amiga, Ana María es su nombre que a sus cincuenta y tantos años se mantiene espectacular. Da envidia su delgadez, que le permite usar ropa ajustada, blusas ceñidas y sobre todo la casi inexistencia de celulitis en sus piernas. Mi amiga es separada, mamá de dos hijas veinteañeras y trabaja para una editorial de académicos, donde revisa, ordena y traduce los papers. En fin, el caso es que hoy nos juntamos a almorzar para recordar tiempos mejores y me cuenta que está sola y que piensa estar así un buen tiempo más. Me explica que, que según no sé qué libro, y no sé qué autora, los hombres tienden en la madurez a buscar mujeres ¡20 años más jóvenes que ellos ¡.

Es decir el tipo de cincuenta se empareja con una de treinta y el de 60 prefiere a las cuarentonas “¿Te imaginas que me toca un viejo gagá que anda arrastrando las piernas?”, me preguntó frente a mi cara de perplejidad. “ Para eso- agregó mi amigui-mejor me quedo sola. No estoy para estar cambiando pañales…jaja

Aunque al comienzo encontré exagerada el comentario de Ana María a comencé a fijarme bien en el comportamiento amoroso de algunos conocidos separados o reincidentes y efectivamente parecían ajustarse a la regla de los 40 y 20. Ruego a Dios que sea a la inversa y sigamos el ejemplo de Madonna con su modelo brasileño.